Cómo sembrar rosales, guía para plantar esta planta ornamental

Cómo sembrar rosales

La rosa es una de las plantas ornamentales más conocidas del mundo. Se utilizan para adornar espacios y para obsequiar como presentes. Su cultivo se encuentra altamente extendido por todo el mundo. Al preguntarse cómo sembrar rosales, muchas personas creen que su siembra y desarrollo son muy complejos. Sin embargo, son procesos que resultan relativamente sencillos.

En el siguiente artículo se expondrán cómo sembrar rosales y los aspectos a tener en cuenta para llevarlo a cabo.

Características del rosal

Antes de comenzar con la temática sobre cómo sembrar rosales, es importante saber que debido a que existen una amplia variedad de rosales, las características de la planta no son únicas, sino que hay ciertas diferencias entre una variedad y otra.

En este sentido, los rosales se pueden presentar como plantas trepadoras o bien como arbustos. Sus tallos tienen una contextura intermedia, de manera tal que no son flexibles del todo, pero tampoco son muy rígidos. En su superficie presentan espinas, las cuales constituyen un elemento característico de esta planta.

Las flores presentan una amplia gama de colores. Son hermafroditas, lo que quiere decir que tienen órganos reproductores femeninos y masculinos.

Las hojas presentan bordes dentados. Pueden ser de un color verde intenso o verde opaco, lo cual depende de la especie, al igual que el número de foliolos, habiendo, por ejemplo especies con cinco foliolos y otras con ocho foliolos.

Cómo sembrar rosales: requerimientos ambientales

Temperatura

La temperatura es uno de los elementos más importantes a tener en consideración para el desarrollo exitoso de cualquier cultivo. Quienes son especialistas en cómo sembrar rosales plantean que los niveles de temperatura óptimos para su cultivo se ubican entre los 17°C y 25°C.

Tal como ocurre con todos los cultivos, niveles no adecuados de temperatura pueden ocasionar daños irreversibles en el desarrollo de las rosas. Cuando la temperatura ambiental es muy baja, inferior a los 15°C ocasiona que el crecimiento regular de la planta se retrase. Las flores comienzan a desarrollarse de forma no adecuada, pudiendo tener un exceso de pétalos e incluso ser totalmente deformes.

En el caso contrario, es decir, cuando las temperaturas son elevadas, por encima de los 27°C provocan que el botón floral se abra de forma prematura. En estos casos las flores son de menor tamaño e incluso se ha notado un incremento en la producción de botones ciegos.

Suelo

Para que el cultivo de los rosales sea exitoso, es necesario que se dé en un suelo bien drenado, ya que la acumulación excesiva de agua puede ocasionar que las raíces se pudran y por lo tanto muera la planta. Así mismo, la planta es muy susceptible a las concentraciones de sales del suelo. Cuando estas son muy elevadas, la planta suele responder negativamente, manifestando ciertas anomalías como por ejemplo oxidación en el borde de las hojas. Es importante tener en cuenta los niveles de pH tolerados por la planta, siendo el pH 7 el ideal.

Humedad

Los expertos en cómo sembrar rosales plantean que este tipo de planta requiere una humedad promedio de un 60%. La humedad por encima o por debajo de este nivel es perjudicial para la planta. Cuando la humedad se encuentra por encima de 60% se crea un ambiente ideal para la proliferación de ciertos patógenos como los hongos. En el caso contrario, es decir, cuando la humedad se encuentra por debajo de 60% se ve afectada la morfología de la planta, presentando caída prematura de las hoja, deformación de los botones y, de forma general, un desarrollo pobre y deficiente.

Luz solar

Diversos estudios llevados a cabo en diferentes cultivares de rosas han demostrado que la luz solar es un elemento determinante en el desarrollo de la planta. Esto no tiene que ver únicamente con el papel que juega en la fotosíntesis, sino que se cree que participa en el crecimiento de la planta a través de otros mecanismos que aún no han sido esclarecidos del todo.

Cuando las plantas están expuestas a una gran cantidad de luz, se ha documentado que esto potencia la producción de flores de gran calidad, además de que estimula el enraizamiento y el proceso de floración en general.

Cómo sembrar rosales: la propagación de rosas

La propagación de las rosas se puede dar a través de varios mecanismos como por ejemplo: por semillas y por esquejes (estacas), siendo este último el más utilizado. A continuación se describe cada uno.

Por semillas

Es el método menos utilizado. Solamente se emplea cuando se requiere generar una nueva variedad, además del mejoramiento genético de variedades ya existentes. Es poco viable en la producción de rosas a gran escala por la poca uniformidad, desde el punto de vista genético de las plantas que se producen.

Por esquejes (estacas)

En los diversos estudios sobre cómo sembrar rosales que existen, se ha determinado que la forma de propagación más exitosa es por esquejes o estacas. Un esqueje es una porción de la planta que se desea sembrar y que al colocarse en el terreno, con las condiciones adecuadas, es capaz de producir una planta igual a aquella de la cual fue extraído.

Generalmente el esqueje está representado por un trozo de tallo que posee yemas. Esto es de vital importancia porque en las yemas es donde se localiza el tejido meristemático, que a su vez es responsable del crecimiento de la planta.

Siembra de rosales

Lo primero que se debe hacer para sembrar rosales es seleccionar la variedad que se desea cultivar. Una vez hecho esto, a la planta madre se le extraen los esquejes o estacas. Estos deben ser sometidos a un proceso de preparación para asegurar su viabilidad.

En este sentido, son sometidos a soluciones químicas en las cuales hay disueltas hormonas vegetales, cuya función es promover, principalmente, el desarrollo y la formación de raíces. Posterior a esto, el esqueje es sembrado en un sitio especial para que las desarrolle. Aquí es importante mantener controladas las condiciones de luz, humedad y temperatura para que el proceso sea exitoso.

Preparación del suelo

Este es uno de los aspectos más importantes sobre cómo sembrar rosales. El suelo debe reunir las condiciones ideales para que el rosal se desarrolle de forma satisfactoria.

La preparación del terreno incluye varios procesos: el arado, la desinfección y la fertilización.

En lo que respecta al arado, este es un proceso muy importante porque permite remover las partículas del suelo, manteniéndolo suelto, propiciando un drenaje adecuado.

La desinfección también es muy importante, ya que a través de ella se eliminan posibles agentes patógenos del suelo, que pueden perjudicar el desarrollo de la planta.

A través de la fertilización se busca añadirle al terreno los nutrientes que la planta podría necesitar para su crecimiento. Generalmente al suelo se agrega composta. También es posible agregar estiércol.

Una vez ha sido preparado el suelo, se procede entonces al trasplante o a la siembra del rosal.

Siembra

Los rosales se deben sembrar en camas. Se recomienda que entre estas exista una separación promedio de 50 cm. En cada cama debe abrirse una especie de zanja, que es donde se plantará el rosal. La profundidad de la zanja es variable, aunque los especialistas plantean que no debe ser menor a 15 cm. Allí es donde se deben colocar los esquejes que previamente desarrollaron raíces.

Cuidado y desarrollo del cultivo

Otro tema importante sobre cómo sembrar rosales, es el cuidado y desarrollo del cultivo. Para que el rosal se desarrolle correcta y exitosamente, es importante proporcionarle una serie de cuidados que consisten en la aplicación de diversas técnicas que, en su conjunto, favorecen su crecimiento y desarrollo.

Poda del rosal

La poda consiste en recortar o quitar a la planta las ramas, la maleza y las hojas que puedan poner en riesgo su desarrollo saludable. Los especialistas en cómo sembrar rosales recomiendan eliminar los restos de madera muerta, los ramos que enmarañan a la planta, así como también cualquier parte de esta que dé la impresión de poco vigor.

Así mismo, sugieren identificar las hojas de cinco foliolos y cortar sobre la tercera hoja de este tipo, contando esto a partir de la base del tallo. Además, se sugiere mantener algunas ramas principales. En el caso de los rosales tipo matorral, se deben mantener de 3 a 7 ramas principales. Por otra parte, en los rosales tipo trepadores, solo se conservan entre 4 y 5 ramas principales. Igualmente es importante mantener despejada el área central del arbusto.

Uso de tutores en rosales

Los tutores son estructuras que se utilizan en una amplia gama de cultivos y que tienen como finalidad ayudar a direccionar el crecimiento de las plantas, evitando que estas puedan inclinarse o doblarse. También es extensible al tema que nos ocupa: Cómo sembrar rosales.

En este sentido, se utilizan unas estacas de madera que se colocan a ambos lados del rosal. La función de estas es incentivar que la planta crezca en sentido vertical, evitando que su tallo se doble.

Desbotonado

Esta es una técnica de cuidado del cultivo del rosal que consiste en eliminar los botones que se encuentran en las yemas de la rama floral. Con esto lo que se busca es que los nutrientes lleguen directamente a la cabeza principal y no se disipen hacia otros lugares de forma innecesaria.

Desbrotado

Es una técnica similar al desbotonado y consiste en la eliminación de los brotes laterales que se desarrollan en el tallo principal. La finalidad de esta técnica es proporcionarle mayor vigor a la planta, especialmente a sus ramas principales.

Riego del rosal

Como ocurre con todas las plantas, los rosales deben contar con una adecuada disponibilidad de agua. En este sentido, se recomienda regarla frecuentemente, pero cuidando que la cantidad de agua no sea excesiva, ya que puede perjudicar notablemente a la planta. Además, es importante recordar que un exceso de humedad favorece el ataque de ciertas plagas.

Igualmente, el riego puede ser una vía para la administración de sustancias fertilizantes como sulfato de amonio, sulfato de magnesio y ácido fosfórico, entre otros.

Cómo cuidar rosales frente a los agentes patógenos

Al estudiar detenidamente cómo sembrar rosales, es importante tener muy en cuenta las plagas y enfermedades que pueden afectarlos. De esta manera se pueden prevenir su aparición o, en su defecto, estar preparados para atacarlos y erradicarlos.

Nematodos

Los nematodos son gusanos redondos que afectan principalmente las raíces de muchos cultivos. Los nematodos que afectan principalmente a los rosales son los que pertenecen a los géneros Pratylenchus, Xiphinema y Meloidogyne.

Estos se alojan en el interior de las raíces, ocasionando la formación de nódulos que le dan a la raíz la apariencia de un rosario. Allí dentro obstruyen a los vasos conductores, por lo que la planta no absorbe correctamente los nutrientes del suelo y estos no pueden llegar al resto de sus órganos. Como es de suponer, esto trae como consecuencia que la planta no se desarrolle adecuadamente.

Araña roja (Tetranychus urticae)

La aparición y desarrollo de este artrópodo son facilitados por la baja humedad y el incremento de la temperatura. Ataca a las hojas de las plantas, generando daños irreversibles en ellas. Ese daño es progresivo. La primera señal de su existencia es la aparición de puntos amarillos en el haz de las hojas. Si la infestación no se controla, ese daño se acentúa hasta que la hoja termina muriendo y desprendiéndose.

Trips (Frankiniella occidentalis)

Este es un insecto que pertenece al orden de los tisanópteros. Ataca casi exclusivamente a las flores, ya que se aloja en los botones que aún no se han abierto y, al desarrollarse allí, ocasiona que las flores manifiesten ciertas deformidades, un dato a tener en cuenta en este estudio sobre cómo sembrar rosales.

Pulgón (Macrosiphum rosae)

Este insecto afecta doblemente a la planta, ya que, aparte de dañar sus tejidos, también propicia la aparición de otra plaga, un hongo.

Afectan principalmente a las yemas florales, ocasionando un retardo en el crecimiento y desarrollo de los botones florales. Así mismo, se observa un cambio morfológico en la planta, evidenciándose esto en la deformación de las flores.

Oidio (Sphaerotheca pannosa)

Este es un hongo que con frecuencia se encuentra en los cultivos de rosales. Afecta principalmente a las hojas en cuya superficie aparecen manchas de color blanquecino. Sin embargo, no se limita únicamente a las hojas, sino que también puede afectar a los tallos, especialmente a los tallos jóvenes.

Mildiu (Peronospora sparsa)

Para concluir con el tema sobre cómo sembrar rosales, no podemos dejar de mencionar a un hongo común en los rosales. Peronospora sparsa afecta principalmente las hojas y tallos, ocasionando en ellos la aparición de ciertas manchas oscuras. En consecuencia, esos tejidos van muriendo.

Referencias

  1. Calvache, M. (2017).
  2. Fernández, H. (2000).
  3. Leroy, M. (2002).
  4. Yong, Ana (2004).
  5. Yong, A., Cortés, S. y Benítez, B. (2002).

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